Primera visita a Gambia 2017

Antes de empezar con mi nueva aventura de 365 dias en gambia en 2020 , haré un resumen de mis primeras experiencias en el país hace tres años.

Esta es la historia resumida de mi primer día en tierras gambianas hace ya tres años en la compañia de mi amiga Raquel , era nuestra primera vez en África como voluntarias. Mi experiencia en este país siempre es muy positiva por cuanto lo disfruto y por supuesto por cuanto aprendo de ello. Me gustaría también destacar en una de mis primeras entradas al blog porque en mi percepción los africanos subsaharianos «están como están» y que parte de culpa tenemos también otras naciones.

Primera parte

Llegamos a Gambia a las 9pm del 18 de Febrero, al aeropuerto de Banjul. Mi primera vez en el continente Africano.  Sentí la ola de calor a la salida del avión y la arena rojiza sobrevolando.

Raquel y yo estábamos esperando nuestras mochilas en la cinta de recogida de maletas y allí apareció Bojang, nuestro amigo y enlace con Gambia, inexplicablemente, ya que nadie ajeno al aeropuerto o pasajero puede acceder a esa parte del aeropuerto en ningún lugar del mundo. Pero es que él venía con Bader, su amigo libanés,el cual para Bojang es como si fuera su primo, ya que desde muy pequeños crecieron juntos.

Los libaneses afincados en Gambia que han crecido o incluso nacido allí, conforman la élite de este pequeño país africano. Han construido los mejores hoteles, son los dueños de la mayor parte de empresas de construcción en Gambia y almacenes de muebles.  Bader pagó a un policía del aeropuerto para que Bojang pudiera acceder a buscarnos  a la zona de recogida de equipajes.

Justo antes de la salida del aeropuerto hay un pequeño escáner para las mochilas y bolsos de mano. Al escanear el mío un policía me dijo que tenía que revisarlo personalmente. Yo sabía que no llevaba nada que no estuviera permitido, pero a veces la policía se aprovecha de los ignorantes turistas con la excusa de ponerles una multa y sacarles algún dinero.  Cuando el jefe de policía vio que yo venía acompañada de Bader,  enseguida paró al policía que me había cogido mi mochila, le grito algo en Wolof y me pidió disculpas. Bader le pago 500 dalasis (10 euros) a escondidas.

Desde el aeropuerto nos dirigimos al hotel en el que pasamos esa noche. El dueño del hotel es el padre de Bader, ya retirado. Cenamos algo los 4 en mi habitación y nos preparamos para salir de fiesta.  Bojang propuso ir a unos bares locales donde podríamos escuchar la típica música de Gambia y bailar danza africana, a lo que Raquel y yo accedimos  con muchas ganas.

Estando allí quisimos entrar en un segundo bar, pero la entrada estaba bastante colapsada. Finalmente nos apretujamos entre la gente y conseguimos entrar, pero una vez dentro Bader se dio cuenta de que le habían robado 40euros del bolsillo trasero del vaquero (lo que en Gambia significa el sueldo de un mes)

Hecho una furia habló con el dueño del bar y con los empleados de seguridad exigiendo su dinero, a pesar que el ladrón no era personal de bar. Alzó la voz diciendo que no sabían a quien le habían robado y juró que al día siguiente ese bar estaría cerrado. Con esas nos fuimos a la zona de fiesta que Bader sugirió no sin antes remarcar: “Esta es la zona a la que os ha querido llevar un Gambiano y ya veis lo que ha pasado ahora vamos a mi zona”. ¿Racismo o clasismo?

Nada más llegar a la zona de fiesta vimos unas cuantas chicas gambianas o de otros países deÁfrica occidental muy jóvenes esperando encontrar hombres blancos. La discoteca era un mix de turistas y gambianos, donde hombres blancos jubilados se besaban con adolescentes africanas.  Había también unos cuantos libaneses que bailaban “reggaetón Africano”con las chicas de allí, manoseándolas sin cortarse lo más mínimo. Por supuesto a Raquel y a mí nos hablaban con sumo respeto, marcando una clara diferencia de trato entre las africanas y las europeas.

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